Identifica qué tipo de humedad tienes
Son tres, y confundirlas es el motivo de que muchas reparaciones no duren.
**Humedad por capilaridad.** El agua del terreno sube por el muro. Se reconoce porque aparece en la parte baja de la pared, forma una franja más o menos horizontal a medio metro del suelo, y viene acompañada de sales blancas que abomban y desprenden la pintura. Es la típica de planta baja, sótanos y casas de campo.
**Humedad por filtración.** El agua entra desde fuera por una grieta, una cubierta en mal estado o una junta abierta. Aparece en forma de mancha localizada y empeora cuando llueve.
**Condensación.** No hay agua entrando: es el vapor de la propia casa que condensa en las superficies frías. Sale en esquinas, detrás de los muebles y en techos de baño y cocina, casi siempre con moho negro. Se corrige ventilando y aislando, no con un mortero.
Una prueba sencilla para distinguir filtración de condensación: pega un trozo de plástico transparente bien sellado sobre la mancha y déjalo un par de días. Si se moja la cara pegada a la pared, el agua viene del muro. Si se moja la cara exterior, es condensación.
Reparar una humedad por capilaridad
Este es el caso que más se ve, y tiene solución con un mortero de saneamiento. Son morteros porosos que dejan evaporar la humedad del muro por su superficie, en lugar de intentar encerrarla, y que retienen las sales en su interior sin deteriorarse.
El procedimiento:
- Pica el revestimiento afectado hasta el ladrillo o la piedra, y sube al menos 50 cm por encima de donde termina la mancha. Quedarse corto es el error más repetido: la humedad sigue y reaparece justo encima de la reparación.
- Cepilla bien el muro y retira todas las sales y el material suelto.
- Humedece el soporte sin encharcarlo.
- Aplica una capa de regularización si el muro es irregular.
- Aplica el mortero de saneamiento en el espesor que indique el fabricante, normalmente dos centímetros, en una o dos capas.
- Deja que cure el tiempo indicado antes de pintar.
Y un detalle que decide si la reparación dura: la pintura final tiene que ser transpirable, a la cal o al silicato. Si le pones una plástica encima, has vuelto a cerrar el muro y el problema regresa.
Si además puedes cortar la subida de agua desde abajo, mejor: hay tratamientos de inyección de resinas o cremas hidrofugantes que crean una barrera horizontal en la base del muro.
Reparar una filtración
Aquí lo que hay que hacer es cerrar la entrada de agua, no tratar la mancha. Busca el origen —una fisura, un canalón roto, una cubierta o una junta abierta—, repáralo y después impermeabiliza la zona por el exterior. Reparar solo por dentro es aplazar el problema.
Para fisuras estables sirve un mortero de reparación; si la fisura se mueve, hace falta un sellador elástico o una banda de refuerzo.
Corregir condensaciones
No es un problema de materiales, es de aire. Ventila a diario aunque haga frío, no seques ropa dentro sin ventilación, pon extractor en baño y cocina, y separa un poco los muebles de las paredes frías. Si el problema persiste, hay que mejorar el aislamiento del cerramiento: el moho aparece donde la superficie está fría.
Sobre el moho ya existente, límpialo antes de pintar con un producto fungicida. Si lo pintas encima sin más, vuelve a salir a través de la pintura.
Errores frecuentes
- Pintar encima sin tratar el origen.
- Picar poca altura y dejar la reparación justo por debajo de donde llega la humedad.
- Usar un mortero de cemento normal, que se satura de sales y se degrada.
- Rematar con pintura plástica.
- Tratar una condensación como si fuera capilaridad, y al revés.
Pásate y lo vemos
Si nos cuentas dónde sale la mancha, a qué altura llega y si empeora cuando llueve, casi siempre podemos decirte de qué tipo es y qué producto necesitas. Tenemos morteros de saneamiento, impermeabilizantes, hidrofugantes y pinturas transpirables en el almacén.
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